MAESTRO Y POETA

Modificado el: 11/05/2011 Imprimir PDF

Estas muchachas del campo
-vestimenta y carnes limpias-
que despiertan a las albas 
en un trinar de cachirlas,
me vieron pasar cantando 
cuando los surcos abrían: 
-Cante la cigarra, cante, 
mientras trabaja la hormiga.
 
Como quien da lo que tiene 
salí a repartir mi vida;
mi vida es una canción 
y una canción mi alegría:
-Calandria madrugadora 
siempre alegra la fatiga.
 
 Estas muchachas del campo 
me han visto las manos limpias, 
la vestimenta cuidada 
y el vagabundear sin prisa. 
No me miraron la frente 
ni comprendieron mis rimas: 
-Cante la cigarra, cante, 
mientras trabaja la hormiga.
 
 Como quien da lo que tiene
eché al aire mi cantiga. 
Era en el mes de la escarcha 
cuando las aves se atristan 
y las campanas silencian, 
severas, las elegías 
de los niños que no juegan, 
que no danzan, que no brincan...
   
                    II
 
Estas muchachas del campo
-vestimenta y carnes limpias-
que huelen a hierba fresca, 
tienen color de gavillas 
y son robustas y sanas, 
me han visto volver un día 
con la canción en los labios 
y el vagabundear sin prisa:
-Cante la cigarra, cante, 
mientras trabaja la hormiga.
 
Los trigos estaban altos, 
sazonadas las espigas 
y los labriegos contentos. 
Parado sobre una horquilla 
cantaba un zorzal su canto 
y era su voz la voz mía:
-Zorzal que silba a la siesta 
siempre alegra la fatiga.
 
 Estas muchachas del campo 
encuentran fácil mi risa, 
despreocupado el andar 
y, como otrora, no miran 
mi frente y parece que
les molestara la rima:
-Cante la cigarra, cante, 
mientras trabaja la hormiga.
 
Como quien da lo que tiene 
eché a silbar mi alegría.
Era en el mes de las mieses, 
del amor y de la risa, 
cuando los pájaros visten 
plumajes de pedrerías 
y las campanas se aquietan 
mientras los niños se animan 
y con la fiesta del sol 
ríen, juegan, danzan, brincan.
 
 
                  III
 
Estas muchachas del campo 
cuando empezaron la trilla 
y vieron que yo marchaba 
cantando por las cocinas 
tiraban sobre mis pasos 
las piedras de su injusticia:
-Cante la cigarra, cante, 
mientras trabaja la hormiga. 
Calandria madrugadora, 
Zorzal haragán que silba: 
se puede vivir cantando 
pero hay que darse a la vida.
Aprendan de los horneros 
que mientras cantan y brincan 
están alzando su casa 
y están haciendo su dicha.
 
Como quien da lo que tiene
-ellas no saben mi vida-
yo me privé del sol bueno, 
del aire puro y la rima 
lanzada con toda fuerza 
por las abiertas campiñas, 
y me di en abecedarios, 
en canciones y en caricias, 
y fue mi siembra difícil 
y mi cosecha tardía, 
pero fue siempre cantando 
que yo sembré por la vida!