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Modificado el: 13/05/2011 Imprimir PDF


Fuimos con Daniel, Fabián y Fabián Fernandez
para el cerro de la paloma
agarramos un árbol fino y alto y
lo empezamos a hachar para ver cómo caía y
al rato empezó a crujir y
con unos hachazos más se vino al suelo y
tembló la tierra y quedó una polvareda,
ahora se armó un hueco grande por donde se ve el cielo,
el árbol cayó de espalda,
no pudo poner las manos cuando caía.

A los diez días pasábamos con papá por el sendero y
al ver el árbol caído a los hachazos
empezó a putear contra los turistas,
dijo que los que habían hecho eso
eran unos herejes y
que no tenían perdón de dios.
No pensó que fuimos nosotros,
creía que no teníamos fuerza todavía
para hachar árboles.
Nunca más haché árboles sin causa,
nunca le revelé mi verdadera fuerza a mi padre.

 

((De: "Salto Grande", serie incluida en "El estado y él se amaron")