UNIDIMENSIONAL

Modificado el: 16/05/2011 Imprimir PDF

Convivencia.

 

Nada de muertos en el ropero

la mía usa la misma camisa

que llevo, mira por la ventana

se sienta en mi retina

y me levanta el párpado

para que no me olvide

de su presencia desde que

nos levantamos

 


 

Nereidas.

 

la tapa bien puesta

en ninguna parte

el atún no existe,

sólo el latido desmenuzado

y en vez de caracol

sobre la oreja

sólo necesito

un abrelatas.

 

el recipiente es contenido

en su represa, el manantial

que sube

porque esto es agua

donde no hay marineros

sólo cantos de sirenas

 

(tobogán: de abajo hacia arriba)

 


 

Peripecias.

 

No tengo problema

en engancharme

mientras haya anzuelo.

 

El problema está

cuando hay sólo

carnada.

 


 

El ejemplar.

 

Y después de más de tres

años buscando

no te encontré

(nunca te encuentro)

pero sí, en cambio,

hurgando entre las

casillas de plaza Italia

encontré

los amores difíciles

 

orgullosa crucé la calle

 

aunque más no sea

no me quedaría con el

que me prestaste

pero sí con algún pobre

sustituto al cual mirar

según la ocasión

con dicha, rencor

o culpa.

 


 

Caprichos mnemotécnicos.

 

Renuncio a establecer

la anatomía del recuerdo

exacto.

 


 

Marsupial.

 

Llevame a dar una vuelta

se me cansaron los pies

quiero estar adentro de la bolsa

de color amarillo

con la merienda para el recreo

y los risitos de oro (un poco

asfixiados) que nunca tuve.

 


 

es-tu-por.

 

Tus huesos dicen basta

quedate quieta

encandilada como la liebre

cuando se prenden los reflectores

en noches de caza

 

no hay nadie que apunte

sólo está

el aire comprimido

en pleno ahogo

no hay manotazo que venga

a salvarte

 

la rebelión del cuerpo

quedó colgada en la soga

 

afuera llueve, y vos

ni siquiera temblás

en el rincón.

 


 

Lady Lazarus- versión 2008.

 

Arrastro el ala muerta

quiero una cucharita de vitina

dormir cucharita

ingerirme todas las espinacas

de Popeye, y no pensar

en luchar por ninguna Olivia

con ningún Brutus

 

algún día pensás, algún día,

el huerto se levantará

como Lázaro resucitado

y yo dejaré de ser

una triste calavera andando

entre los tubérculos.

 


 

Párpados cerrados.

 

me hago ovillo

abajo de la ducha.

 

quiero que llueva

caliente: lavarme entera

hasta quedar hecha

una minúscula pasa de uva.

 

que llueva caliente:

el vapor sobre el asfalto

hundiendo una a una

cada vértebra,

el barro tibio entre los pies,

y unos finos hilos de agua

enhebrándome la piel.

 

no hay más nudos

ni piedras ni ortigas.

 

solo una especie de musgo,

de escamas, de sabor a tierra

húmeda, despierta alrededor

mi sentido enquistado.