NECROLÓGICA ADELANTADA: BARRANDÉGUY O EL ARTE DE CONSTRUIR UN ESPACIO PROPIO . POR CLAUDIA ROSA

Modificado el: 13/03/2012 Imprimir PDF

- Ema…¿qué  escribo en homenaje tuyo?
- Lo que quieras  lástima que no lo voy a leer…
- Si querés te lo hago adelantado y lo lees.
- Y dale. Me gustaría mucho pero no me elogies mucho, queda mal si somos amigas.
- ¿Puedo decir todas las  broncas que te han hecho pasar los políticos…?
- No, eso no, para qué vamos a darles ese gusto…nosotras dos no.
- Yo quisiera contar también tantas escenas literarias juntas…
- Mirá lo que tenés que decir es lo que signifiqué para vos. Nada más…
 
(Gualeguay,  5 de diciembre 2006)
 
 
          Es muy difícil ejercer el oficio sobre la obra de una amiga  a la que  se admira, a la que se le debe mucha vida y. a la que uno  quiere  hasta  contagiar .Pero en estos últimos años  ella se pregunta en la intimidad y en entrevistas varias sobre su obra:  “yo creo que en general no es valiosa” le gusta decir.. .”¿Vos qué crees?”.
            Se podría  comenzar diciendo que   su vida-obra  es  como el umbral  de una nueva relación  entre la literatura, el campo literario y el contexto. Una  obra que resiste las clasificaciones, porque justamente está pensando -como otros  de su generación-  que la literatura debía hacer algo  más  que objetos bellos, que debía desempolvarse de solemnidad, que debía  resistir las vanidades. Ni objeto estético, ni denuncia social, ni ficción pura,  ni documento . Un  nuevo estatuto para la literatura y para el escritor. Resistencia a las fuerzas  clasificatorias, al mercado que todo lo convierte en mercancía, a  las reglas  sobre la que se monta  un sistema de injusticias  y de hipocresías sociales y  con ellas a las corporaciones literarias. En su larga  vida (nació  en 1914) su compromiso militante con el pensamiento de izquierda- cuando esta palabra significaba luchar contra las desigualdades – fue tomando diferentes barricadas. 
            Como una escritora resistente   comprendió tempranamente y cuando no era usual  -  en palabras de Alain Badiou- que toda ruptura comienza para quien allí se comprometa, con una ruptura consigo mismo.. “Yo no soy barrandeguista  “ le gusta andar diciendo . Resistiendo con su posición de autora de  textos que son   como acciones de radical e intima, violenta y reservada, necesaria y  excepcional   fuerza. (valen los seis adjetivos)
            Cuando María Moreno la publica  y la da a conocer al ámbito nacional  desde una mirada queer, ella acepta el lugar con simpatía: “ahora soy una  rara ”.  Le da gracia que  la resistencia  siga encontrando  nombres diferentes  . Podría decirse que el silencio de los muchos escritores  diferentes/ resistentes es parte de la escena autoritaria, y pacata argentina que no está dispuesta a   llegar hasta el final en su explicación de los porqué de las violencias económicas  políticas  y sociales  de nuestro país.  
            La obra de E.B. siempre fue valiente. Ella tiene la contra solemnidad propia de la estirpe  de los que pueden ser llamados escritores. .
“Actualmente el  artista parece examinarse a sí mismo bajo otra luz: comienza por no creerse tan diferente  de los demás, apenas un escucha mas atento que los  otros a los rumores del mundo, de su propio mundo y ¿por qué no?, de lo trascendente. No obstante, ¿Cómo escapar muchas veces  tanto al vedetismo que hace sentir privilegiado como al rechazo social que impulsa el monólogo?  Eso es  justamente lo que el sistema propone al artista:el manoseo o la soledad”  (Habitaciones)
          Comparte con  Ortiz, Mastronardi. Manauta ,  y Calveyra  este jugar de or sai, ese toco y me voy en la centralidad de  “la literatura argentina”. Esta muchacha provinciana de ojos bien abiertos, comparte con los estos entrerrianos el recurrir a los años de  sus abuelos y de sus padres como fuente  de una infancia  que la sigue alimentando,  una clara voluntad de  anacronismo, un desenfado en  el registro de la lengua y   una relación amorosa con la naturaleza   como salvaguarda de   su intimidad y “ por qué no de lo trascendente.” 
          Ella como ninguno de los otros cuatros nombrados  hace  del  espacio íntimo  de la casa su recorrido vital y su operación literaria. Puertas,  techos, andamios, ventanas, zaguanes, patios, jardines, habitaciones, dicen de  las moradas de su  espíritu, los vericuetos de sus dudas, las refacciones de la culpas , como si construir su obra fuera   un imperativo para “asumir  la vida y aceptarse” antes que una metáfora literaria:”sobre todo enternecerse sobre sí mismo, cosa importante y redentora. Justificarse”
          Su obra  ha sido leída en  términos  de rareza,  de audacia,  de resistencia al sistema, como documento socio histórico. De sus libros de poesía  mucho hay que volver a leerlo porque pasan los años y esa entrañable relación de la palabra con la intimidad más cruel retumba cada vez mas fuerte. Recurre a la sencillez y al tono menor  para lanzar una mirada lúcida hasta la crueldad, comenzando consigo misma, tal vez para diferenciarse claramente de los que se   consideraba en su generación el sentimentalismo de la escritura femenina.
          Su  Crónica de medio siglo - que  tanto me desconcertó - tiene pasajes que deben ser leídos en clave de clásicos. Habitaciones es sin duda  una novela  de pluma entrerriana que ya  hizo   historia y una obra que  ocupará un lugar en la literatura nacional.¿Cual? Hoy  está  ubicada al  lado de las mejores novelas  de situación escrita por mujeres. Si  EB fuera norteamericana se hubiese hecho una película con ese texto y ella  rica.
          Pero otro lugar posible de la obra de EM no es leer ese texto como central en el momento en que fue escrito -1950 -  para entender todo lo que vino después  (Enero de Sara Gallardo se publica en 1956 y esta novela sería una antecesora)  sino como central en el momento de publicación 2003 . Es un texto que  se resiste a ser literatura en el sentido que se le daba en el siglo XIX y XX , en donde se borran las distancias ente ficción y   valor histórico, en donde definitivamente la  moderna, burguesa y capitalista fórmula de autonomía del arte da su batalla final. Ella lo sabe bien ya en 1950 y dedica siempre en su obra –  ya sea poética como narrativa- un espacio a romper la distancia entre  lo literario  y  lo  no literario. En 2003 ella platea nuevamente el problema de la ambivalencia,  esa clave que Calvino intenta pensar en su multiplicidad para el próximo milenio.
“Pensaba que el empeño debíamos ponerlo los escritores en la revalorización de las palabras, para dar el sentido exacto de lo que nos conmovía. Esta debía ser la tarea  vigilante de todo “destructor de mitos”, la única vigente para toda conciencia, la única que había quedado en pies a través de los años : la verdad, la raíz final de cada acto del hombre.¿Pero acaso en eso no estaban empeñados desde los primeros  griegos? (Habitaciones)
          La consistencia de su obra  pareciera  estar  en hacer visible lo  que todos queremos negar, en hacer liviano lo que otros consideran  un  mamotreto. Tal vez haya que buscar en  el punto el punto de vista del  autor. En su poesía como en la  novela o el ensayo ( es bien visible esto en sus dos   trabajos sobre Herminia Brumana) ella opta por  ponerse  como personaje protagonista o  testigo  comprometido pero no privilegiado  de lo que  narra. De ahí que sus paisajes exteriores como interiores tengan el coraje de asumir la ambivalencia de toda situación, desconfiando del realismo pretensioso, ironizando un existencialismo que se  prodiga en   proclamas  públicas y en verdades absolutas.
          De  su  ética  tan ajena a las modas literarias y a  las negociaciones  del  reconocimiento, podrían dar cuenta todos los que  la conocen. De su  distancia irónica, de su desenfado,  de  esas escenas  que le gusta jugar con quien sabe  seguirle el juego todos participamos.
Va una. : Estaban  haciendo un documental  sobre su vida . Ella estaba elocuente , controlando toda la situación  y feliz como siempre  y de repente  : “ Ay!  ¿Cómo se llamaban? ---Mi memoria ..Estoy vieja -  la periodista con la cámara encendida  comienza a inquietarse —¿cómo era que se llamaban  esas hermanitas ?  ..dilataba… y miraba fuera de  foco buscando ayuda. - . “Estoy vieja…Esas hermanita  que una escribía.  …Ah! :. Las Ocampo!
          Ema, esa lúcida temeraria, esa que  enseñó lo que es ser decidida sin optimismo, está ahora  rodeada de su hermoso jardín de época  con el nogal  con frutos verdes escoltando la oleofragans ya agotada, el limonero central, el   ginkgo biloba un tanto más  joven    y la higuera  que está a punto de caerse de tantas  brevas que  esperan enero ,  y entre las frambuesas que aún no llegan  y  las flores diversas, sus dos gatos  esperando verla caminar con su bastón para salirle al cruce jugueteándola. Allí está y estará siempre Ema,  rodeada de  sus libros,  sus cuadros ,  los diarios , sus notas  desordenadas, sus cartas  guardadas,  sus  amigos y los jóvenes de Gualeguay que la admiran  y le dan   una vejez feliz… Esperándonos a todos con su humor y su sarcasmo, haciéndonos  la vida más tolerable y el verbo morir intransitivo.
“ Estuve recordando también el tapial antiguo del patio de Emma. 
Viste que hay un tapial de ladrillos delgados y asentado en barro con unos inserts de ladrillos atravesados a la hilada (como tapando viejos huecos, puertas o heridas, no se) y después sigue un tapial más nuevo asentado en mezcla, tapial proletario peronista o post peronista. Pensé que el tapial antiguo es el que está más cerca de la casa.” Escribe Pancho Druetta de su jardín, y quizá su tapial sea un buen escenario  para   recorrer  el  complejo, contradictorio, superpuesto y siempre conmovedor   espacio de la literatura argentina llamado Ema Barrandeguy. 
                                                      

 
Claudia Rosa, directora de la Sede Paraná de la Escuela Terciaria de Estudios Radiofónicos (ETER), es master en Educación.  Obtuvo su título en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) luego de presentar una tesis final dirigida por Nicolás Casullo. Es profesora de Castellano, Literatura y Latín. Se desempeña como docente en la UNER y en la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER). Entre otras, tiene a su cargo cátedras de Semiótica, Análisis del Discurso y Procesos Culturales Latinoamericanos y Argentinos. Es autora de “Poética e Ideología en la Obra de Carlos Mastronardi”. En 1985 recibió el Premio Fray Mocho, en la Categoría Ensayo; y en 1996, merced al trabajo “Scherzo del Centenario”, fue distinguida con el Primer Premio Nacional de Ensayo Juan L. Ortiz por el Banco Mercantil Argentino. Trabajos científicos de su autoría han sido incluidos en publicaciones Universitarias, al tiempo que ha escrito artículos de divulgación, análisis cultural, crítica literaria y comentarios bibliográficos en diarios y revistas.
La profesora Rosa dictó numerosos cursos, conferencias y seminarios organizados por universidades, instituciones oficiales, organizaciones científicas y entidades literarias. Además ha sido coordinadora de edición de “Obras 
Completas”, de Carlos Mastronardi, en la Universidad Nacional del Litoral, entre otras publicaciones. 
Además de ser su directora, en ETER Paraná dicta la materia Expresión Oral y Escrita.