EL OTRO

Modificado el: 17/05/2011 Imprimir PDF

Ayer me he dado cuenta.

Tantos años estuvo

con minucioso celo

imitando mis gestos

para profundizar

la sutileza del engaño…

El no lo dijo nunca, pero

me dejó convencido

de que era real lo imposible :

los dos éramos uno.

Y nunca, ni siquiera

por el mínimo instante

que interrumpe el silencio

una ramita seca quebrándose,

pensé que era mentira.

Es verdad ,nos veíamos diariamente,

aunque confieso que apenas

le prestaba atención.

Pero ayer fue distinto:

moví la mano izquierda

y él movió la derecha.

( Así habrá sido siempre?)

Fingí una distraída indiferencia,

como si no lo hubiese descubierto.

Hoy fue como si nada,

le dí el trato de siempre.

Me apena un poco

ver cómo ha envejecido

pero lo disimulo

para no entristecerlo.

Sé que, ocupado en mí,

nunca pudo mirarse.

Un día de estos se irá, porque

detrás de los espejos

cada vez hay más frío.

 

Voy a extrañarlo un poco.