Misceláneas - HUGO GOLA

Modificado el: 09/05/2011 Imprimir PDF

 

Hugo Gola nació en Pilar, provincia de Santa Fe, Argentina en 1927. Cursó estudios en la Universidad Nacional del Litoral graduándose de abogado. Fue profesor de literatura en el Instituto del Profesorado (UNL) y en el Instituto de Cinematografía de Santa Fe (UNL). Desde 1976 reside en México D.F. donde ha llevado a cabo una importante labor de enseñanza y difusión de la poesía moderna y contemporánea. Allí ha dictado cursos de literatura en la Universidad Iberoamericana y en la Universidad Autónoma de Puebla. Punto culminante de esa dedicación ha sido la creación de las revistas Poesía y Poética (1990-1999) y El poeta y su trabajo (fundada en el año 2000).

En el año 1987 publicó el libro titulado “Jugar con Fuego”, Poemas 1956-1984, que reúne cuatro libros anteriores (UNL). Ese libro se publicó también en Francia en edición bilingüe, en la editorial Arcane 17, en 1989. Es autor, además, de una Antología de literatura para jóvenes (Universidad Iberoamericana, 1984). En l996 publicó el libro titulado “Filtraciones”, y en el 2004 la editorial Fondo de Cultura Económica de México publicó su poesía reunida que incluye la totalidad de su obra bajo el  mismo título.

Tradujo del francés y del italiano a varios escritores contemporáneos (Pavese, Valéry, Reverdy, Bachelard y Michaux, entre otros) En 2004 recibió el Premio Konex, de Poesía, por el quinquenio 1999-2003. En 2007 publicó “Prosas”, libro de reflexión sobre el quehacer poético y crítica literaria en Alción Editora, de Córdoba, Argentina.

 

 

Hugo Gola: el oficio de un poeta a través de sus prosas

 


“Todo verdadero poema es una composición que contiene, preserva y transmite la energía que le dio origen, sin permitir que ésta se derrame, se destruya o se pierda. Mientras se lo escribe, el poema va evolucionando, desplegándose, con el fin de cumplir esa finalidad, incierta pero inevitable. Al desarrollarse el poema, configura su propia forma, una forma que no existía antes de la escritura sino que es engendrada por el juego de la mente, el lenguaje y el silencio.”

 

“Wallace Stevens dice: “Un poema no precisa tener un significado y, como la mayoría de las formas de la Naturaleza, muchas veces carece de él."

Que el poema no tenga un significado preciso, o que no pueda reducirse a una significación conceptual, no quiere decir que carezca de sentido. El poema transporta un peso, “un aura sensorial”, una flexibilidad rítmica, sonora, capaz de producir en el lector un vivo placer. No hay que olvidar que la palabra en el poema tiene otro modo de comportarse, de respirar, de sugerir. En el poema la palabra es un material viviente, es porosa, grávida, subrepticia.”

 

“No deja de sorprender aquello que los críticos suelen descubrir en la lectura de un poema. Algunas veces un poema contiene expresiones similares a las que utiliza la filosofía o la ciencia. Sin embargo un poema, cuando usa palabras semejantes y aún idénticas a la filosofía, por ejemplo, se dirige a otro lugar. La palabra del poema filtra, asocia, sugiere, alude, vincula. Todas éstas son cualidades que difieren de la palabra que explica, informa, demuestra. Pasar sin más de un campo a otro suele producir una violencia en la naturaleza propia de estos lenguajes. El resultado de este olvido puede ser pernicioso para la poesía y equívoco para la crítica.”

 

“Cada vez me atrae más la idea de la poesía como un “no decir”. No la adhesión que suele producir la palabra que enumera, o cuenta, sino aquella revelación que la palabra aislada, cargada de silencio puede originar. La palabra sumida, hundida, inmóvil como un animal estático, que sólo por la respiración sabemos que está vivo. Una palabra que se niega a seguir la ruta prefijada de la comunicación para llevarnos a convivir con la oscuridad y el misterio. La palabra poética tiene ese rostro, que difiere radicalmente de cualquier otro. Los que más me entusiasman son aquellos poetas que tienden al silencio. Un simple garabato sobre la página blanca esboza un gesto, es una incisión reveladora, un trazo zen, que todo lo sugiere o que todo lo expresa con el silencio.”

 

“Lo difícil es aguardar impasible la llegada de ese momento luminoso. Ya que nada se puede hacer para provocarlo, no es difícil que quien lo espera se hunda en la desesperación. Ningún esfuerzo puede promoverlo, más aún, una insistencia para provocar su advenimiento suele alejarlo. Tal vez puedan hacer más por su aparición el olvido, el abandono, el desdén, que cualquier tipo de búsqueda.”

 

“Hay poetas que escriben sobre poesía y, en lugar de aproximarnos a ella, nos alejan. Se refieren a la poesía como algo que nada tiene que ver con la propia experiencia, utilizando un lenguaje más cercano al de la crítica que al del poema. Pero hay otros que iluminan con sus textos y nunca nos alejan de la intimidad de la poesía. Son ejemplos de ello Valéry, Pavese, Williams, Wallace Stevens, Westphalen, Pound, Bayley, Creeley, Denise Levertov, etc. Sus reflexiones son tan imprescindibles como sus poemas.”

 

 

Textos extraídos de: “Prosas”, Hugo Gola, Alción Editora, 2007, con expresa autorización del autor.

 

 

Crítica a sus obras “Filtraciones” y “Prosas”:

 

Prosas, por Edgardo Dobry:

http://www.letraslibres.com

     

Prosas, por Augusto Munaro:

http://diarionco.com/blog

 

Temas y variaciones sobre la poesía de H.G.

por Iván García:

http://www.fondodeculturaeconomica.com

 

H.Gola: el origen del poema es irracional, por Osvaldo Aguirre:

http://www.fce.com.ar

 

Una sílaba que suene. Filtraciones, por Marilyn Contardi:

http://www.fce.com.ar

 

El oficio de poeta. Filtraciones, por Jorge Monteleone      

http://www.fce.com.ar

            

Poesía y vida. Prosas, por Osvaldo Aguirre:

http://www.pagina12.com.ar

         

Lo imprevisto y sus razones. Prosas, por Jorge Monteleone:             

http://adncultura.lanacion.com.ar

 

El silencio no es tiempo perdido. Filtraciones, por Felipe Cussen:

http://www.letras.s5.com