Biocrítica

Modificado el: 19/02/2017 Imprimir PDF

por MARCELO LEITES

Gaspar Lucilo Benavento, nació en la ciudad de Victoria, Entre Ríos, el 6 de enero de 1902. Pasó su infancia y adolescencia en su ciudad natal y con el título de maestro normal nacional inició su carrera docente que ejerció en diversas zonas del país: Chaco, Jujuy, Chubut, La Patagonia, Corrientes. Hacia 1930 se radicó en Resistencia (Chaco), donde dirigió la Escuela Nacional Nº 116 y desarrolló una intensa labor cultural,  artística y docente; participó de la fundación de la Universidad Popular de Resistencia; fue profesor fundador del Colegio Nacional “José María Paz”;  desarrolló ciclos de audiciones por L. T.5 Radio Chaco y colaboró en el diario El Territorio. Finalizó su carrera docente como Inspector Técnico de Distrito en Buenos Aires, donde vivió muchos años. Para los años 40', frecuentaba el café Tortoni, donde recitaba fervorosamente, mezclando coplas y romances y era escuchado con veneración por sus colegas. En realidad, la poesía fue su verdadera vocación.
La figura de Benavento cautivó a los victorienses, a partir de "La de las Siete Colinas", poemario que describe con singular agudeza las bellezas naturales de la ciudad. Su lírica capta el espíritu del campo, los montes, el río, los pájaros y árboles típicos de la zona, sin limitarlos por ello a lo que suele denominarse (un tanto despectivamente) "poesía regional". De hecho, el libro "La de las siete colinas" fue distinguido en la Capital Federal con el "Primer Premio Regional de Poesía". Gaspar Benavento es un poeta que tiene un hondo sentido de pertenencia y sin duda su poesía es bucólica y celebratoria de la patria chica, del trigo, el labriego y la calandria, pero no por eso, menos atenta, en sus mejores momentos,  a ciertos valores asociados a la alta poesía: la transparencia, la emoción veraz, la metáfora austera. Su exaltación de la vida simple se corresponde con la obra de ese otro gran poeta santafesino: José Pedroni. La vida es toda la naturaleza que se respira y que la vista abarca, nos dice Gaspar.
Su nombre y su obra se popularizaron por medio de los carnavales de Victoria, gracias Raúl Pedemonte, quien en esas ocasiones recita siempre sus versos. Así, ha logrado que el pueblo reconozca a Gaspar Leoncio Benavento como "el Poeta mayor de Victoria".
El busto en bronce del escritor, fundido por el escultor Luis Furlotti, con material costeado por los alumnos de la Esc. Guillermo Brown (donde Benavento curso sus estudios primarios), puede verse en la Avda. Costanera de Victoria;  además hay otra escultura del escritor, en la ciudad de Resistencia, realizada por Crisanto Domínguez (ver).
Falleció en Buenos Aires, el 21 de abril de 1963.
Su producción alterna la poesía con el ensayo y está compuesta por las siguientes obras:  Sol de amanecer (1926), Tierra maldita (1929), Ciudad de Vera de las Siete Corrientes (1934), Madre (1940), Albricias (1942), La de las siete colinas (1946), Entre Ríos tierra de horneros (1949), Historia de las escuelas para adultos (1948) en colaboración con Fermín Estrella Gutiérrez, Jujuy, rosada de airampos (1952), La patria está en el canto (1961), Leyendas guaraníes (1961), Títeres del mundo nuestro, El guaraní en Entre Ríos y Las sombras tienen luz (póstumo). También publicó textos escolares: Albricias, Martín pescador y Afán y fe.  Su último libro "Soledad pensativa" (1960) está dedicado a su mujer, Estela Larrosa, que había fallecido hacía tiempo, en Bs.As., a los 48 año
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TEXTOS

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De: La de las siete colinas Editorial de Entre Ríos Colección Homenajes -1994

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De: Entre Ríos, tierra de horneros Edición de autor, Bs.As. - 1949


Escultura del autor realizada por Crisanto Domínguez       

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