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11/09/2011 - ENTREVISTA FERMIN ELIZAINCIN

Por Gonzalo Acosta Tito para "Integración", suplemento de arte y cultura del El Heraldo. 09.09.2011

“La poesía no se estudia, nace en uno mismo”

“Nací en Chajarí de paso” afirma el poeta Fermín Elizaincín, dando partida de su destino, allá por 1928, vivió años de su infancia en Federal para luego echar raíz en Concordia.  Y así evocar “La nostalgia de la infancia. Muchas de mis poesías hablan de la infancia y de una cierta tristeza” nos cuenta Fermín. Comenzó a escribir a los 10 años, fue tras recibir como regalo un ejemplar del El tesoro de la juventud (enciclopedia de diez tomos famosa entre los niños de la década del 40). Pero recién publica por vez primera a sus 38 años, como consecuencia del Primer Premio en los Juegos Florales en Paraná: “Había un concurso de poemas en Paraná sobre sonetos y por una travesura mandé un soneto y saqué el primer premio. Y después al año siguiente saqué otro premio en otro certamen. Y dije bueno tengo que seguir, y obligado seguí escribiendo poesía”, nos dice con humildad este hombre de porte atleta y cabello invernal. Fermín Elizaincín se declara como “un enamorado del río, del agua en todas sus formas. Además como fui remero quince años, lo conozco como la palma de la mano el río. Y todo eso influye en la poesía”. Hombre de carácter noble y sosegado, este poeta que la vida me otorga la venturanza de conocer en persona, de “poesía sencilla” como profieren sus palabras. Haciéndose eco de Victor Hugo, Fermín nos regala su sensibilidad encarnada “la nostalgia es la alegría de estar triste, y eso era lo que yo de repente sentía; me siento alegre de sentirme triste. Pero no una tristeza deprimente sino una tristeza linda”, aquella que ha intentado plasmar en sus libros: Algo (1972), La soñada armonía (1976), La espiral del tiempo (1982), Sueño y realidad (1989), Una cierta nostalgia, y La íntima palabra (2004).

-¿Usted dónde nació?

-Nací en Chajarí de paso. Mi madre viajaba a Buenos Aires para que me tuvieran allá y quedó en Chajarí nomás. Mi padre era de Concordia pero era administrador de estancia en Feliciano y ahí viví mis primeros dos años. Y como él estaba ahí tenían que viajar a Buenos Aires e iniciaron el viaje en auto, pero llegó a Chajarí y mi madre dio a luz. Y ahí nací yo casi por accidente. Después vinimos a vivir a Concordia y aquí quedamos. Más unos cuatro años que estuve en Federal en mi infancia, donde tengo unos gratos recuerdos de Federal.

-¿Se dedicaba al deporte?

-Al remo. Y justamente yo creo que el remo por su condición que uno está en contacto con la naturaleza, fue lo que despertó que volviera a la poesía…

-¿Qué “volviera a la poesía”?

-Sí! Porque yo hacía poesía a los diez años, poesía sencilla. Y lo hice porque una vez mi padre me regaló un ejemplar de El tesoro de la juventud, libro de aquella época. Escribí ahí y dije nunca más hasta que llegué así a los treinta ocho años, y había un concurso de poemas en Paraná sobre sonetos y por una travesura mandé un soneto y saqué el primer premio. Y después al año siguiente saqué otro premio en otro certamen. Y dije bueno tengo que seguir, y obligado seguí escribiendo poesía.

-¿Qué poesía le gusta?

-La poesía sencilla. Y mi poeta preferido en ese sentido fue siempre Juan Ramón Jiménez, por su sencillez y su nostalgia. Yo soy muy nostalgioso. Esa es la base de mi poesía: la nostalgia, el recuerdo de las cosas vividas.

-¿A qué nostalgias le escribe?

-La nostalgia de la infancia. Muchas de mis poesías hablan de la infancia y de una cierta tristeza. Decía Victor Hugo que la nostalgia es la alegría de estar triste, y eso era lo que yo de repente sentía; me siento alegre de sentirme triste. Pero no una tristeza deprimente sino una tristeza linda.

-¿Usted se considera un poeta de raíz entrerriana?

-Sí. Mi poesía es descriptiva, me gusta describir el paisaje. Soy un enamorado del río, del agua en todas sus formas. Además como fui remero quince años, lo conozco como la palma de la mano el río. Y todo eso influye en mi poesía. Por ejemplo, tengo un poema donde describo al río en todas sus formas, cuando está crecido, gris, calmado…

-¿Qué poetas le atraen?

-Rubén Darío y Alfonsina Storni; le he escrito un poema a ella.

-¿Cuál es su libro preferido?

-Mi libro de cabecera es elDon Quijotede la Mancha, siempre lo leo.

-¿Qué es la poesía para usted?

Un desahogo. Es tener otras vivencias, pero más que nada un desahogo. Es decir, yo soy poco comunicativo en mi vida de relación, y a veces me comunico más con la poesía. Y escribo sencillo, sin rebuscamiento. También me inclino mucho por el soneto, en el soneto se puede decir mucho con poco y eso es lo difícil. Y a mí me sale bastante bien el soneto en ese sentido porque tengo poder de síntesis, que cada palabra tenga su valor y su significado, porque vos en catorce versos tenés que poner toda una historia.

-¿Qué cosas lo inspiran al momento de escribir?

-La música clásica. Después no tengo horario para escribir. Yo trabajé 50 años en la Sociedad Rural, me jubilé de gerente, y mucha de la poesía que he hecho la he escrito cuando más trabajo tenía. Estaba trabajando en algo importante y por ahí aparecía una idea y la anotaba en una hoja aparte y ahí quedaba. Y las dejaba madurar, como decían en maceración. Y al cabo de unos meses las leía, sino me gustaba la tiraba y si me gustaba nacía una poesía. Generalmente era mi modo de hacerlo. La poesía no se estudia, nace en uno mismo.

-¿Alguna anécdota?

-Y Andrés Chabrillón fue profesor mío en la escuela Comercio. Profesor de literatura en cuarto año. Y cuando se cumplió el aniversario de su muerte, dí una conferencia sobre Chabrillón en la feria del libro de Buenos Aires. Conté mis vivencias con él, y como lo conocí. Recuerdo que nos recitaba siempre sus poesías, “Los camalotes” era su poesía preferida. Esas son unas de las cosas que me han quedado grabadas. Y lo recuerdo tan bien, lo tengo tan patente físicamente, que cuando hice la charla lo describí hasta el punto que los parientes me decían que era exacta la descripción. Y era que yo lo veía, lo sigo viendo: un hombre maduro, con anteojos gruesos, cabello echado para atrás medio raro, más bien gordito y pausado para hablar. En aquel tiempo era un profesor más para nosotros, uno valora esto con el tiempo.

-¿En el presente se encuentra escribiendo?

-Actualmente estoy publicando la revista de la colectividad vasca, con antecedentes históricos. Soy descendiente de vascos. He profundizado mucho en la historia de los vascos que está enlazada con la historia española, que viene ya de tiempos de las guerras de los reinos españoles con los árabes. En ese ínterin interviene el país vasco.

-¿Cómo le gustaría ser recordado?

-Como un hombre común y creo que bueno. Habiendo pasado por la vida tranquilo. No pienso en la muerte, pero como digo en un poema sobre el porqué del apego a la vida a pesar de la edad que tengo y es porque vivir es solo una costumbre. Te acostumbras a vivir.