Novedades

27/10/2012 - DESTACAN LA OBRA DE SELVA ALMADA


Algunos nuevos escritores argentinos que usted no conoce (y debería conocer)

Tomado de: http://www.lanacion.com.ar  

Por:  Maximiliano Tomas

 

¿Qué pasó en la literatura argentina en la primera década larga del nuevo siglo? ¿Hay alguna manera de señalarlo sin ser injusto o trazar un mapa incompleto? Cualquier voluntad totalizadora podría sonar temeraria, pero se pueden marcar algunos movimientos que atravesaron el campo literario nacional entre el 2000 y el 2012.

Lo primero que habría que decir es que en estos años la literatura argentina se vio favorecida frente a otras producciones del continente. Por diversas razones, la crítica y el mundo editorial extranjero la puso por encima de la de los países vecinos.

Al mismo tiempo se impuso un canon no muy distinto al que en 2004 Damián Tabarovsky señalaba en su ensayo Literatura de izquierda : César Aira, Osvaldo Lamborghini, Rodolfo Fogwill y Héctor Libertella son hoy nombres centrales, mucho más conocidos, leídos y difundidos de lo que eran diez años atrás. Junto a Juan José Saer y Ricardo Piglia conforman la comunidad de autores más importantes de la literatura argentina contemporánea.

Fogwill es tal vez el escritor más citado como influencia por los autores jóvenes; Piglia estableció nuevos modos de leer con sus ensayos, que en la actualidad son obras de referencia; y Aira es el único autor local que ha logrado traspasar las férreas fronteras del mercado estadounidense. Para muchos, si Borges fue el apellido que marcó el siglo XX literario argentino, Aira lo será en el XXI.

La generación de narradores nacidos entre los años 50 y 60 (Sergio Bizzio, Martín Kohan, Alan Pauls, Daniel Guebel, Martín Caparrós, Luis Chitarroni, Carlos Gamerro, Fabián Casas y Leopoldo Brizuela, por citar sólo a algunos) se vio legitimada por una doble vía, tanto en el mercado interno como en el español: la de la edición (muchos de ellos fueron contratados por editoriales transnacionales y publicados del otro lado del Atlántico) y la de los premios (algunos de ellos ganaron el Anagrama, el Alfaguara e incluso el Anna Seghers alemán).

A mediados de la década del 2000 afloró, de manera paulatina pero sin pausa, la generación de los autores nacidos en los años 70. Rotulados como la "Nueva narrativa argentina" (de Patricio Pron a Félix Bruzzone, pasando por Juan Terranova, Iosi Havilio, Natalia Moret, Pedro Mairal, Washington Cucurto, Samanta Schweblin, Oliverio Coelho, Mariana Enriquez, Leonardo Oyola, Hernán Ronsino y Federico Falco), estos escritores obtuvieron una visibilidad inédita y sus libros empezaron a ser editados de manera sostenida. Es la generación que está siendo estudiada y analizada hoy mismo: Elsa Drucaroff le dedicó parte de su libro Los prisioneros de la torre y a mediados de noviembre aparecerá Ficciones argentinas. 33 ensayos, una recopilación de artículos de Beatriz Sarlo, la crítica más importante de las últimas décadas, que pone el foco en la obra de muchos de ellos.

¿Y después? Algo así como la "novísima literatura argentina". Algunos de los libros aparecidos en el último año están diseñando un nuevo mapa de autores:

A ellos podrían sumarse los nombres de Pablo Farrés, Ariel Idez, Carlos Godoy, Ramiro Quintana o Damián Huergo. La actualización es permanente. Como se ve, si alguien todavía creía que la literatura argentina se limitaba a las obras de Arlt, Borges, Bioy Casares y Cortázar, no podía estar más equivocado.