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13/11/2012 - SE PRESENTARÁ "TOSTADAS DULCES CON MERMELADA DE DURAZNOS Y MANTECA "


El 15 de noviembre a las 20 hs en el hall central de la Escuela Normal Superior "Mariano Moreno" (Jordana 50). Presentación del libro "Tostadas dulces con mermelada de durazno y manteca"  de Laura Erpen. Con este acto cultural se dará comienzo al año de eventos y festejos por los 140 años de la Escuela a celebrarse el 23 de septiembre de 2013. La presentación incluirá videos con datos curiosos e interesantes .

 

Mujeres con historia  

Entrevista a la autora con motivo del premio aparecida en El Diario de Paraná el 10-12-2011

"Tostadas dulces con mermelada de duraznos y manteca”, se llama el ensayo de la profesora Laura Erpen, que fue premiado por la Cámara de Senadores, con el primer lugar en el concurso “Mujeres con historia”. 
La instancia tenía como objetivo abrir la oportunidad de que mujeres escriban sobre mujeres que han tenido protagonismo en la historia. En el marco de una feria de libros y un panel expositivo organizado por la Dirección Provincial de la Mujer, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, Empleo, Ciencia y Tecnología del Gobierno de Entre Ríos; la autora desarrolló su producción y dialogó con EL DIARIO. 
Laura Erpen expuso frente a un grupo de mujeres que asistieron a la actividad, para tratar temas vinculados a la violencia de género. Contó de la vida de dos mujeres y finalmente salió de la sala y habló con algunos periodistas al paso. 
Después buscó la sombra sin encontrarla, y salió a la puerta del Museo Antonio Serrano. Pidió permiso y encendió un cigarrillo, ahí afuera, cuando el viento corría por Gardel, y se sentó sin demasiadas ceremonias, en el escalón de entrada, despojada y alegre. 
“La cuestión de género me interesa muchísimo, desde una realización de una Maestría en Salud Comunitaria y Familiar”, había contado en un diálogo breve para un canal de televisión. “En el concurso se conjugó que la escritora podía escribir un ensayo literario, pero el trabajo, tiene un riguroso aparato erudito de investigación, y es la base para una futura tesis”, acotó y así, resumió, “nos mandamos estas tostadas, como las que hacia el hermano de Teresa y con la mermelada de durazno y manteca que trajeron los escoceses, familia de la cual provenía Cecilia Grierson”. 
Hablaba de la primera médica entrerriana y primera bachiller argentina; y de la primera médica del país, sobre quienes buceó en la historia. 

BÚSQUEDAS. Erpen hablaba animada. Comentar sobre el recorrido de su investigación la remontaba a la felicidad de quien se encuentra con detalles de historias preciadas, quien logra desterrar sospechas, quien se topa con lo inesperado. Y su relato se sucede por entre esos momentos, que comparte con su interlocutor. 
“Cuando empiezo a investigar sobre estas dos mujeres, sobre las que escribí, en realidad empiezo por Cecilia Grierson, no sé por qué. Debe haber sido alguna efeméride. No sabía que había vivido en Entre Ríos. Entonces empecé a investigar y después me encontré con que había sido el ángel tutelar de Teresa Ratto”, contó. 
–¿A partir de ahí qué fue descubriendo? 
–Primero, que las dos vivían a una cuadra de distancia pero no se conocían. Había una diferencia de 18 años. Después descubrí que José Benjamín Zubiaur fue quien las unió. Al irse Teresa a estudiar medicina, él le pidió a Cecilia que la guiara y que la apoyara. Entonces, logré saber que habían tenido un grupo de gente que las había formado con otra dimensión del sentido del papel de la mujer de aquella época. Teresa por ejemplo, recibió una educación en Concepción del Uruguay en la segunda escuela Normal del país, donde podía hablar con Sara Eccleston, y conocer otros mundos para la mujer. Cecilia, por su parte, estudió en Barracas y tenía como profesor a Juan B. Justo, Alicia Moreau e Hipólito Yrigoyen, es decir, gente que fue descubriendo que había otros caminos para la mujer y que empezaba a trabajar en ese sentido. 
Lograr lo que lograron les costó muchísimo. Tuvieron que sortear dificultades administrativas, burocráticas, pero también de concepción del género; pero se las supieron arreglar. 
–¿Hay algo que le haya llamado la atención, de lo que fue encontrando durante la investigación?
–Sí, que eran mujeres con un humor increíble y hacían reuniones muy graciosas. Se dedicaban menús con nombres de enfermedades, de síndromes; eran realmente muy curiosas. Mujeres muy importantes que tenían una activa vida universitaria. Teresa fue la fundadora de la primera liga de estudiantes universitarios del país, fue la primera bachiller argentina, fue la primera médica entrerriana. Si uno piensa, se trataba de 1870, que a esta gente se le ocurriera hacer eso, en esa época, me parece milagroso. La celebro como a integrantes de una gran cantidad de mujeres que no era que no pensaban, que no era que no trabajaban, que no escribieran, sino que no fueron reconocidas o validadas, o transparentadas por el discurso hegemónico. 

ESCRIBIR LA HISTORIA. –¿Cómo fue accediendo a toda esa información? 
–Por todos los medios posibles: libros; entrevistas, hay que escuchar mucho, sobre todo a la gente mayor que es la que tiene el recuerdo, reminiscencias que nos pueden guiar. Apelo a muchas cosas. En este caso, incluso, me sirvieron mucho las redes sociales. Por ahí vinieron muchísimas pistas, de distintas regiones. 
–¿Se esperaba un final en estas historias? 
–Uno quiere un final con alguna novela, un final inesperado. En realidad, vas constatando que los primeros descubrimientos se validan paulatinamente y que no estabas errada porque se trabaja a partir de una corazonada. Después te das cuenta de que sí, que llegaste a lo que pensaste y es muy tranquilizador. Quedás con la idea de: “hasta acá llegué”, pero después viene más. En este caso viene mi tesis sobre las médicas argentinas. 
–¿Cómo negoció con la Erpen novelista, para escribir este ensayo y tener que seguir los datos que aportaba la realidad? 
–Es difícil enganchar las dos cosas, pero se puede. Es un interesante ejercicio intelectual, pero además es muy desde el corazón, esto está teñido de sentimientos. A mí me encanta el ensayo, me hace sentir muy plena. Me gusta más la poesía, pero parece que en el ensayo tengo más éxito, más sucesos, soy más prolija –dijo y desató la risa.