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30/10/2017 - PRESENTAMOS LA ANTOLOGÍA!

El día de ayer, en la X Feria del Libro de Concordia y la Región, presentamos la Antología Autores de Concordia. Con un buen marco de público y la compañía de Miguel Angel Federik, prologista de los poetas, Federico Bollecich y Natanael Arrejín, responsables de La Luna y El Gato, editores, hablamos de este nuevo logro. Algunas fotografías se pueden ver en nuestra página de Facebook y, además de reproducir las palabras de Gimena Barboza Dri (única compiladora que acudió al papel), acompañamos algunos videos del momento.

 

Consideraciones sobre esta publicación por Gimena Barboza Dri

Al momento de pensar las publicaciones antológicas, se las intenta categorizar atendiendo a las características del recorte –inevitablemente subjetivo- desde el cual parten y presuponiendo que toda antología, en lo más llano de una posible definición, implica una colección de textos reunidos allí de acuerdo a algún criterio considerado por el o los compiladores; así, se habla de antologías temáticas, cronológicas, geográficas, de autor, de corrientes literarias, entre otras. Cada una de ellas puede poseer; o bien un perfil crítico en el cual se juega la capacidad intelectual del antólogo, con pretensiones de autoridad y de elaborar una suerte de representatividad canónica de cierta literatura; o bien, un perfil histórico en el que más que nada interesa ofrecer una muestra –siempre incompleta- de una producción literaria determinada.

            Ahora bien, de posicionar la publicación que aquí presentamos en alguna de estas categorías resumidamente expuestas, diría que procura ser una antología geográfica de perfil histórico porque su intención no es instaurar un canon de la literatura local, los autores compilados no fueron seleccionados pensando en qué temáticas, qué estilos, qué autores o textos son los más representativos de la literatura concordiense sino que, en un gesto historiográfico, pretende complementar uno de los objetivos principales de la página web: el de la difusión, el de ofrecer un mapa de autores que pensaron y produjeron desde –o atravesados por- el mismo espacio y, a partir de allí, dar a conocer autores inéditos u olvidados y seguir haciendo circular autores consagrados relacionados con nuestra ciudad.

            Es por esto que una de las principales características que presenta este libro es la diversidad de estilos, de generaciones y de géneros en sus múltiples formas de narrar y poetizar; una naturaleza heterogénea que ayuda a pensarlo como un posible documento necesario, una fuente de información capaz de evidenciar la dinámica de las letras de nuestra región teniendo en cuenta la cuantiosa variedad de autores invisibilizados por el imaginario de la centralización y del canon literario y, por ende, olvidados por la crítica y la historia literaria. A propósito de esto, Ana Porrúa (2013), profesora e investigadora del CONICET, en un análisis y una acertada lectura sobre la publicación de antologías en Argentina sostiene:

“Leer las antologías como artefactos culturales, como dispositivos que permiten visualizar los órdenes de una literatura y leer situándose en (…) los puntos de unión o de quiebre de un continuo mayor, permite recuperar también a los textos, a los poemas como objetos que diseñan geografías, poéticas e ideologías (…)” (p. 104-105)

Es así que, en una actitud más ambiciosa, me atrevo a decir que la difusión llevada adelante mediante la edición de este libro, significa correrse del esquema centralista y abrir la búsqueda de nuevos lectores que se atrevan a empezar a pensar en una problematización de la literatura local, empezar a leer y estudiar nuestros autores y sus diálogos con escritores de otras localidades, de otras provincias y hasta de otros países; pienso, tal vez, desde bibliotecas escolares o públicas, ya que la publicación en papel soluciona también el problema de accesibilidad a la información que en su mayoría tienen este tipo de establecimientos, todavía alejados del proceso de digitalización masiva y restringidos a los soportes físicos.

Con esto me refiero, ya para concluir, a que correrse de la nube cibernética para publicar una antología local, en tanto objeto físico, de igual forma supone ocupar un espacio físico en este tipo de instituciones (o al menos en algunas) y posicionarse así, en otras condiciones, con otro “estatus” dentro del campo literario; puesto que es innegable el hecho de que sigue habiendo un importante movimiento en los dominios del papel (justificado con la presencia de, por ejemplo, cuantiosas editoriales independientes, editoriales cartoneras, fanzines y revistas). De esta manera entonces, este paso de soporte ayudaría a completar el proceso de visibilización de la literatura local, uno de los motores del proyecto y el principal propósito impulsado desde la labor llevada adelante por el sitio web.