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21/10/2009 - LAS CARTAS A MASTRONARDI FUERON REUNIDAS EN UN LIBRO

La escritora gualeya Elsa Serur presentará el viernes 23 de octubre a las 20.30 en el Club Social de Gualeguay su último libro Diálogos con Carlos Mastronardi, editado por la Universidad Nacional del Litoral (UNL). El acto contará además con la presencia de la poetisa Laura Erpen, el artista plástico y escritor Luis Alberto Salvarezza y el escritor Eise Osman. 
“El nocturnal ambiente favorece el diálogo con la sombra de Mastronardi, diálogo que Elsa recoge en la habitual destreza de su escritura, llevándonos a conocer la intimidad del poeta con palabras precisas y elocuentes”, dice Emma Barrandeguy en el prólogo a esta obra.
El libro está basado en una serie de cartas que cinco mujeres le escribieron al gran poeta entrerriano a lo largo de su vida y que Mastronardi le legó a la autora, antes de morir.
Elsa Serur ofrece una reflexión en torno a su última obra, sobre la cual dice que “habla sobre los amores de Mastronardi a partir de las cartas escritas por las mujeres que lo amaron y que él me entregó pocos días antes de morir. Y algunos diálogos que rescatan su posición frente a la vida y el arte”, afirma, y promete hacernos conocer al gran poeta gualeyo en una faceta más íntima.
Sobre las expectativas que tiene con este libro, la autora sostiene en declaraciones a El diario de Gualeguay: “Que se conozca mejor a nuestro gran poeta, porque a través de este libro se conoce el contexto donde se desarrolló su vida y la influencia de la misma en su obra”.
“La idea del libro nace porque si él (Mastronardi) nos confió sus cartas era para publicarlas y que no se perdieran sus recuerdos. Además, su única familia que era su sobrino Jorge Lecuna, me pidió que las publicara”, afirma la escritora gualeya.
Elsa Serur y su esposo Eise Osman conocieron íntimamente a Carlos Mastronardi. “Lo conocimos en el café Tortoni, en Buenos Aires, por intermedio de un amigo. Desde mi época de estudiante admiraba a Mastronardi y Borges; y cuando tuve la suerte de conocerlo, de ser invitados por él para compartir un café en el Tortoni para mí fue muy gratificante”, cuenta Elsa. “Además, gracias a él conocimos a Borges. Ya no recuerdo la fecha pero nosotros éramos muy jóvenes y él ya era una persona mayor. A pesar de la diferencia de edad, nos hicimos muy amigos y nuestra amistad se fue profundizando cuando vivíamos en Holt y recibimos una extensa carta donde elogiaba los poemas de Eise, que luego prologó. Y vino a nuestra casa para leer la última prueba de galera; el libro se llama Poemas”.

SENSIBILIDAD Y HUMOR. Sobre la personalidad del gran poeta entrerriano, Elsa sostiene que “era una persona muy sensible y con agudo sentido del humor, con una fina ironía. Su trato era selectivo, según la calidad intelectual de las personas que compartían sus códigos. Con el resto de las personas era amable pero poco dado a las confidencias”.
“Mastronardi era un gran poeta, reconocido a nivel mundial”, afirma Serur. “Esto lo atestigua Eugene Montale, Premio Nobel de Literatura, que llevó a analizar, a una tertulia literaria en Florencia, la poética de Carlos Mastronardi; según cuenta César Tiempo. Después de esto podemos deducir cual es la importancia de Mastronardi en la literatura no solamente entrerriana sino mundial. Borges reconocía en Mastronardi un poeta que podía tomarse algunas licencias literarias, comparándolo con poetas de renombre mundial.”
Mastronardi vivió un tiempo en la casa de Elsa Serur y Eise Osman en Gualeguay. Antes de morir, el gran poeta, tal vez por agradecimiento o en nombre de esa gran amistad, les legó su obra. “El quedó muy solo cuando murió su compañera Eduardita; esto se aclara leyendo las cartas del libro. Compartió una gran amistad con nosotros dos y confiaba en nosotros.”

LEGADO. EL DIARIO dialogó con Elsa Serur para tener más detalles de esta nueva obra.
—¿En qué consisten esas cartas que dan origen al libro?
—Son cartas que don Carlos Mastronardi me legó unos días antes de morir. Me entregó las cartas y me dijo: “Le dejo esto, confío en usted”. Yo no abrí el sobre durante muchos años, porque no me animaba. Cuando la abrí, me encontré con cartas de cinco mujeres que le habían escrito a él durante años. A través de esas cartas podemos saber lo que era él, su vida, desde los 20 años hasta que se murió.
—¿Quiénes le escribían?
—Eran novias. La primera novia que tuvo era un chica de apellido Ferrando, de acá de Gualeguay. La segunda se llamaba Laura Bergé, que también era de Gualeguay, una maestra. Después, tuvo una amistad muy profunda con una poeta a la que le decían Maruja, no incluí su apellido porque no pude hablar con su familia para tener la autorización. La única que vivió con él hasta el final de su vida fue Eduarda. Todo eso lo voy contando en el libro. Pero tenía una amante; vivió con ella y se fue a Brasil y se llamaba Valentina, fue el gran amor de su vida. Fue su pasión y locura. Las otras fueron como cosas que fueron pasando, nada más.
—¿En qué tono están escritas las cartas?
—Las cartas son un testimonio de la época, de lo que pasaba entonces en Gualeguay. El tono tiene que ver con esos años, por ahí ponen “mi queridito” o “mi amor”, pero nada más, todo muy suave, como se estilaba en aquella época, era muy controlado todo. Le hablaban de gente amiga que vivía acá, como Juan L. Ortiz. En el caso de Maruja, las cartas son de una amiga intelectual, que no quiere ser amante. Parece que él la miraba con otros ojos pero ella no respondía de la misma forma. 
—¿El libro cómo está estructurado? ¿Es la reproducción de las cartas o tiene intervención suya?
—El libro tiene una gran intervención mía, es un ensayo. Comienza cuando yo estoy sentada en su escritorio, leyendo sus cartas, entonces aparece su fantasma y conversamos sobre su vida. Hay algunos textos de él en el ibro, poesía y prosa.
—¿Cómo comienza la relación de ustedes con Mastronardi?
—Nosotros vivíamos en Holt. Un día viene a visitarnos un amigo y pasó el día con nosotros. Entonces, Eise propone que lo llevemos nosotros a Buenos Aires en auto, para que no viaje en tren. En el trayecto, Eise recita una poesía, creo que de Neruda. Y entonces, nuestro amigo nos cuenta que era amigo de Mastronardi y nos ofreció presentarnos. Yo le dije enseguida que sí porque para mí, los más grandes escritores eran Mastronardi, Borges y Bioy Casares. Esa noche nos encontramos con Mastronardi en el Tortoni y estuvimos charlando durante horas. De ahí nació una gran amistad. Nosotros viajábamos todos los viernes a Buenos Aires y nos quedábamos hasta el domingo, visitándolo. Él venía a Gualeguay y se quedaba en casa. Con Eise y conmigo tuvo una relación muy especial, muy profunda, se hablaba de todos los temas. 
—¿Cuándo se va a vivir a Gualeguay?
—Cuando ya estaba viejito, se fue a vivir a Haedo y extrañaba mucho el centro porque siempre había vivido en Avenida de Mayo. Él decía que se quería ir a vivir a Gualeguay. Nosotros estábamos viviendo en Mansilla y como teníamos nuestra casa amueblada en Gualeguay, se la ofrecimos. Hasta unos pocos días antes de morir estuvo viviendo con nosotros. 
—¿Ustedes son los albaceas de su obra?
—Sí, yo tengo todo su archivo. Don Carlos me dejó una nota en la que decía que no permitiera que nadie tocara ninguna de sus cosas sin la aprobación mía, es decir que me los legó. Él veía que yo era muy prolija con los papeles, después de la UNL me los pidieron, se está haciendo un libro que son tres tomos, pero lo único que no entregué fueron las cartas, así que la Universidad me pidió que hiciera un trabajo sobre las cartas. Ahora voy a hacer el otro trabajo que son las cartas de todos los amigos, Borges, Bioy, y cantidades de nombres, Francisco Luis Bernandez, Juan L.