VII

 

Cántame una canción que me haga creer en los jazmines florecidos
cuéntame aunque sea en sueños sobre la velocidad del amor que estalla
sin la furia de otras épocas pero sin el desencanto de ésta donde casi
nada nos atrae.
Háblame otra vez de la música que irradiaba su propia luz 
y nos volvía más verdaderos. ¿Te gusta esto? Estos signos de clausura
violenta sobre un siglo dormido? Y ya ni siquiera es posible la mueca
del aullido de un poeta rebelde y ya no podemos hablar porque olvidamos
las palabras. ¿Dónde quedaron nuestras risas que eran un estampido
contra la muerte? Y la vida como un libro cuya lectura alguien ha abandonado.
La pantalla refleja la imagen que anuncia nada a nadie. Recuérdame
lentamente y en voz baja cuál es el secreto que hemos perdido, el sonido
develado bajo el sol. Y te aclaro que no se trata de volver sino de ir.
No sé adónde. Sé que sólo hacen falta unos contornos aproximados
para que habitemos otro mundo y podamos decir esa palabra
retenida en la boca demasiado tiempo.
Vale la pena, no te parece?

 

(De la serie Hongos de "Ruido de Fondo")