LA RELATIVIDAD

LA RELATIVIDAD

(fotografìa tomada en Paraná en 2010 en el encuentro de humoristas gráficas, imagen que ilustra la relatividad del siguiente cuento)...

Dos PV profesores de matemática, están charlando en la UNER sobre la teoría de la relatividad, de Einstein, uno le dice al otro: -Supongamos colega, que algunos hombres se alejan de la Tierra en una astronave a una velocidad ligeramente inferior a la de la luz, sea, por ejemplo, 299.850 kilómetros por segundo -la de la luz es de 300.000 kms/s-; después de haber recorrido alrededor de 9 trillones de kilómetros -es decir, 60.000 veces la distancia media de la Tierra al Sol- el cohete da media vuelta y vuelve a nuestro planeta a la misma velocidad; cuando aterriza, sus pasajeros comprueban que todos sus contemporáneos han desaparecido y que la Historia ha avanzado 200 años...

- Claro -continúa el otro profesor- las agujas pequeñas de los cronómetros que los viajeros llevaban consigo habrían dado  730 vueltas; las de los cronómetros idénticos que quedaron en la Tierra habrían dado 100 veces más vueltas, es decir, 73.000 vueltas...

- Exactamente -vuelve a tomar la palabra quien inició la conversación- no se trata de un efecto de perspectiva, sino de una alteración real; todos  los  fenómenos vitales y mentales -números de latidos del corazón o de respiraciones, periodicidad del apetito y del sueño, velocidad en el crecimiento del pelo, duración de los embarazos, etc.- ocuparían dos años del tiempo de la astronave y dos siglos del tiempo terrestre...

- La expansión o dilatación del tiempo puede computarse fácilmente -se embala el otro-; si la velocidad de una astronave  alcanzara 268.703 kms/s.,  aproximadamente

el 90% de la velocidad de la luz, los viajeros envejecerían 10 años, mientras los que se quedaron en la Tierra envejecieron 23...

- Y si la velocidad aumentara -el otro también se emputece-  en 296.056 kms/s., el 99% de la velocidad de la luz, en un viaje de 10 años para los pasajeros representaría 70 años

para los residentes en la Tierra...

Es ahí cuando se dan cuenta que muy cerca de ellos los está escuchando atentamente el portero José,  quien asombrado por la conversación, les comenta: -Ahora me explico porque yo no envejezco, últimamente...

- No nos diga don José -dice uno de los profesores, intentándolo agarrar para la joda al portero- que usted de la universidad a su casa y de su casa a la universidad, viaja cercano a la velocidad de la luz...

- Sí, pero no de la universidad a mi casa ni de mi casa a la universidad...

- ¿Y cuándo viaja, cercano,  a la velocidad de la luz?

- Del dormitorio al baño, hace rato que ando con cagadera...