Colección

Un conejo de cerámica,

un ciervo de lata,

una mariposa de vidrio,

un pájaro de vellón.

Todas mis palabras

son también animales:

de cerámica,

de lata,

de vidrio,

de vellón.

Pero, hay días, los hay, en que el pájaro

da pequeños saltos y canta, como solo lo hacen

los corazones de los pájaros.

O, la mariposa tiembla

todo su rosa como solo pueden hacerlo

los pétalos de las mariposas.

Y todas las palabras que hay, que hubo,

que habrá, sin nosotros

con nosotros,

en la distancia,

se vuelven salvajes.

 

(inédito)