Bajo el legado de Marina Tsvetaeva: nace la editorial Indicios Terrestres

La poeta y editora Ariana Daniele ha presentado en Argentina el sello editorial Indicios Terrestres, un proyecto independiente consagrado a recuperar legados y rescatar del olvido obras cardinales. Concebido como un espacio de desocultación espiritual, su catálogo se articula en tres colecciones esenciales: El Velo Centelleante (poesía), Mundo de siete pozos (ensayo literario) y Tránsito de fuego (correspondencia y diarios íntimos). El sello inicia formalmente su camino con la publicación de Poética de un corazón abierto, el poemario que inaugura este claro.

A continuación, se reproducen las palabras fundacionales de Daniele, las cuales trazan el horizonte estético y conceptual de Indicios Terrestres:

<¿Qué significa dar la vida por la poesía, heredar un único secreto, el de ser el único que se coloca allí, en ese lugar, en ese tiempo, en esas circunstancias? Todos los demás están fuera de mí, dice Bajtín. La poesía responde a ese misterio abriéndolo aún más.

El poeta, en su vocación de noche desciende al pozo ciego del lenguaje para buscar el verbo de ascender, para hallar las palabras que se encienden en cada siglo, pero no entra a ese pozo sin ser desposeído de sí. Es en ausencia de su nombre que le es posible limpiar, ordenar, consolar, socorrer, vivificar. Sólo su sed puede alumbrar en aquella oscuridad. Todo poeta es un mismo cuerpo atravesando los siglos con una copa vacía entre sus manos. En su huella el poeta va dejando la desnudez de su paso. Es su transparencia insospechada la que lo deja regresar.

Llevar en el fruto la muerte y no en la vida el fruto que un día muere[1]. Cada vez que se dice Yo, es el poema quien regresa por su identidad. Habita en el poeta una voz que dice: no voy a parar hasta que me reconozcan vivo. Se escribe también para volverse testigo de las palabras que no fueron leídas por ningún hombre. La poesía lega a través de sus signos. Comulgamos a través de la Palabra con aquellos que han dejado huella en el lenguaje.

Algunos no ven la Palabra, aunque la miren, otros, aunque la oyen, no la escuchan.

Pero a algunos se les da como una amante y refinada esposa se entrega a su hombre.

RigVeda. X, 71.4

INDICIOS TERRESTRES es un sello editorial argentino que nace desde el exilio, con su colección de Poesía, el Velo Centelleante, su colección de Ensayos Mundo de siete pozos y su colección de correspondencias y diarios Tránsito de fuego.

Esta editorial nace en su vocación de recuperar voces olvidadas, libros que no fueron reeditados desde hace muchos años, busca dar vida nueva a la palabra, honrar y reavivar legados. No hay muerte para el poeta de los vivos.

Algún día esa ciudad leerá lo que yo escriba. Pero, es que ahora lee lo que yo leo? Escribió el amado Mallea.

Este sello se interesa principalmente en Poetas de Latinoamérica que no han sido publicados en Argentina, en escritores argentinos desconocidos por los lectores de este siglo y en obras de escritores de lengua francesa del siglo XX dando lugar a primeras traducciones. También busca honrar voces de poetas cuyo mayor oficio ha sido sobrevivir y transitar la poesía con una entrega absoluta. Ahí donde la literatura se quiebra para hacerle lugar a las siguientes palabras: “estoy dispuesta a dar todos los libros del mundo por una pequeña chispa del fuego de Juana. No la literatura, la auto-devoración por el fuego. Las llamas de la hoguera de Juana de Arco queman más que las de cualquier poema”.

Hay que dejarse poseer por el mundo para acometer la labor de la verdad. Esa misma verdad en cuerpo y alma que buscó siempre la Poesía.

El poeta anda buscando a Dios y sólo lo encuentra en el fondo de todos los hombres. Y sólo es poeta cuando sabe lo de todos los hombres; y lo sabe cuando los ama inmensa y apasionadamente.

La poeta Pozzi invita a pensar la indiferencia como una forma de profanación. Este sello intenta, en este sentido, devolver la mirada perdida. Llevar los ojos al lugar del corazón.

En esta época donde somos instruidos silenciosamente para desconocer las cosas por su esencia, este sello reivindica el rol del editor como aquel que toma riesgos junto al poeta. Como aquel que camina con el mismo rigor. Ese riesgo humano que pide toda obra para ser creada. Y es precisamente en este sentido que todo poema es y será siempre una celebración de la vida.

“Quisiera sacudir de mí lo que me dio mi siglo e irrumpir en el reino más libre de las sombras/ pero gimo atado a la cadena y atrapo con amarga alegría la miserable copa que ofrecen a mi sed” dice un verso de Hölderlin.

Se lee para, humildemente, hallarse algún día lo más puros que sea posible, en lo que otro siente y escribe, decía Alfonso Valencia. Años de literatura han pasado pero aún ese día no ha visto la luz.

Como escribió el poeta y amigo Acosta “La palabra es una: en ella convive la gracia y la desgracia” Nadie avanza en el camino de la Palabra sin recibir en carne propia esa unidad.

En mi vida fue primero el silencio, fue primero la oscuridad de los libros cerrados y luego la literatura. Podría decirse que yo nací un día que la literatura estaba muerta. Y en ese terreno baldío de la palabra yo le di mi cuerpo. La poesía se abrió en mí como un fruto desconocido. Desde entonces soy unidad de ese misterio. En ese pacto con el silencio que es todo poema.

Poética de un corazón abierto, es un libro de tinta y sangre que da nacimiento a este sello abriendo su colección de poesía. Es un libro que ha pasado por el tamiz de todos los dolores hasta ser purificado[2]. Poética recuerda que la poesía es acción del verbo, cuerpo vivo del lenguaje y que una vez más la poesía se desentiende de la literatura para regresar a la vida.

La editorial lleva como nombre el título de un libro de la poeta Marina Tsvetaeva y se hace carne de su legado cuando dice: Amo al ser humano, al ser viviente, al alma humana, más que al arte, más que a la naturaleza. No puedo vivir sin amar. Luchar por una inaccesible libertad y por una belleza de otro mundo. Soy el espejo fiel del mundo/ un ser impersonal.

Indicios Terrestres inicia una forma de leer, una forma de entender la poesía invitando a leer literalmente en todos los sentidos[3].

Creamos con lo que somos y con lo que no somos pero no basta con hacer, hay también que salvar lo que se hace, escribió un amigo. En este siglo más que en cualquier otro porque es el siglo de la extinción. ¿Cómo dar a luz una literatura que sea humana antes de ser literatura? ¿Cómo desgajar de la poesía un poema, uno solo, el que se salva[4]?

Quiero dedicar el nacimiento de este sello a mi abuela Magdalena por criarme en el amor de entrega absoluta, a Jorge Aulicino a quien está dedicada esta edición por su confianza. A Fernando Murat y a Jorge Monteleone por haber acompañado este libro en su primera edición. A mis alumnos del Juan B Justo, por iluminarme. A mis compañeras de Schuman y a Sonia Anton por tantas palabras de aliento en todos estos meses de trabajo. A Enzo Ivkovich por haberme transformado con el resplandor de su obra Alma>.


[1] Verso de un poema propio del libro inédito El lugar que ocupo es un siglo nuevo.

[2] De un verso de Alfonsina Storni.

[3] En referencia a la forma de ver la poesía que también compartía Rimbaud.

[4] Tomado del prólogo que escribió Fernando Murat en la primera edición de Poética de un Corazón Abierto.

ENTRE RÍOS 

II FERIA PROVINCIAL DEL LIBRO, CONCORDIA, DEL 8 AL 11 DE OCTUBRE. (SAN LORENZO 101).